HOLOFONÍA: EL SONIDO 3D ARGENTINO QUE FUE PROHIBIDO POR LA INDUSTRIA

Hugo Zuccarelli es un inventor. Es un inventor cuyo propósito es ofrecernos una experiencia virtual indistinguible de la realidad. Esta búsqueda, llena de éxitos y obstáculos, lo llevó a inventar la Holofonía, una técnica de grabación y reproducción tridimensionales de alta fidelidad, que ofrece un sonido real y sin distorsión.  A su vez, en su camino, Zuccarelli tuvo el privilegio (y en algunos casos también la desgracia) de trabajar con artistas tales como Pink Floyd, Michael Jackson, Stevie Wonder, etc. Sin embargo, la industria musical rechazó la Holofonía, que acabó siendo desplazada en favor de los aportes tecnológicos de Dolby y el Surround Sound. En un encuentro en el shopping Abasto, Hugo Zuccarelli nos contó detallada y apasionadamente (casi sin tomar aire y sin dar lugar a interrupciones o preguntas) los motivos por los cuales la industria musical se vio tan amenazada por su invención y conspiró en contra suyo, las razones por las cuales su tecnología es superior, y sus planes de crear un sistema de reproducción audiovisual íntegro y totalmente realista.

 

Hugo Zucarelli: Hace mucho tiempo yo descubrí cómo funciona el oído humano. Yo tenía 21 años. Hice todo un desarrollo matemático para demostrar que el oído tenía propiedades de localización espacial que eran diferentes a todo lo que se conocía en los libros. En los libros se hablaba de que era casi imperativo tener dos oídos para escuchar en  estéreo, o sea que el cerebro comparaba las diferencias interaurales (que quiere decir entre los dos oídos) de tiempo de llegada del sonido a cada uno de los oídos, y  las diferencias de intensidad. A esto se le llamaba diferencias interaurales. Yo demostré matemáticamente que el cerebro solamente tenía esos  parámetros para analizar, todos los sonidos que llegaran a los dos oídos al mismo tiempo y con la misma intensidad, no iban a ser localizables en el espacio. Los  sonidos que venían de adelante, de atrás, arriba y abajo iban a ser equidistantes, iban a tener el mismo tiempo de llegada y la misma intensidad. Entonces lo  hubiéramos tenido que escuchar adentro de la cabeza o lo que se llama en mono. Sin embargo, yo demostré que había localización espacial del sonido que no estaba en  los libros. Se decía que había solamente localización izquierda y derecha.

Maximiliano Magnano:  Desarrollaste una teoría alternativa.

Hugo Zucarelli: Una teoría alternativa. Y después descubrí que también se podía localizar sonidos en tres dimensiones también con un solo oído. Una localización espacial 3D monoaural. Eso realmente remató a todo lo que se venía machacando por cientos de años y todas las teorías de localización espacial. Se me tiraron a la yugular, prácticamente, diciendo que eran pavadas, que no podía ser.

Maximiliano Magnano: ¿Esto en qué año fue?

HZ:  Esto fue en 1980. Yo hice la primera patente en Abril de 1980 y después de muchos años me la dieron. Pero en 1984 salió un artículo en la revista New Scientist, o  New Science creo que era, de Inglaterra, donde escribí formalmente todo mi desarrollo, y prácticamente fue ignorado y en muchos casos fue quitado de la editorial. O sea que si vos hoy lo buscás, la revista lo sacó de la edición. Uno de los motivos es político, y es que el Príncipe Charles es uno de los principales accionistas de una compañía que se llama Ambisonics que tiene para grabar cuatro canales, es cuadrafónico, y para reproducción hasta 26 parlantes. O sea que ellos  querían imponer un sistema alternativo a la Holofonía, que utilizaba muchísimo más equipo.

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MM: Vos tenías una técnica más simple.

HZ:  Más simple, alternativa y mejor. Y más barata. Otro motivo que fue prácticamente pivotal en el asunto de por qué se dejó de lado la Holofonía en favor de lo que se llama Dolby o Surround Sound es el narcotráfico. Tiene que ver con que la industria americana y asiática, estaba muy interesada en elementos electrónicos que tuvieran mucho bulto. Por ejemplo, al puerto argentino llegaban contenedores llenos de televisores que eran grandísimos. Entre el televisor que era una caja grande, más el telgopor, eran cajas de medio metro por medio metro. Entonces, ¿qué pasa? Si vos hacías un conteo de a cuánto vendían esos televisores, no llegaban a cien dólares. Entonces vos multiplicabas el número de televisores por contenedor y el número de contenedores en un barco y no llegaban ni a pagar el flete. En esos contenedores había droga. Entonces un aparato holofónico que se escuchaba con auriculares no les era tan productivo

MM: La Holofonía empezó siendo una técnica de grabación. Lo que vos hacés ahora en el Teatro Ciego es reproducir música a través de parlantes que son holofónicos.

HZ:  Empezó como un método de grabación y se decía que no era compatible con parlantes. Una vez que la Holofonía no prendió como sistema estándar, cuando la Sony compró a la CBS (llegaron a sacar de la mezcla la parte holofónica del disco de Michael Jackson), hubo una serie de peleas legales que yo perdí, porque obviamente estaba todo comprado. Todos los jueces. Incluso mis propios abogados se vendieron. Después de todas esas batallas judiciales decidí inventar otra cosa. Me quedaba pendiente la incompatibilidad de la Holofonía con parlantes. Entonces me pregunté a mí mismo, ¿no será que el parlante mismo está corrompiendo o distorsionando la señal y así el cerebro no es capaz de interpretarla como realidad? Así que me puse a hacer una serie de investigaciones y experimentos.

MM: Te quería consultar cómo financiaste todo esto.

HZ:  Todo lo financié yo. Yo me ponía a escuchar con unos parlantes hechos en casa, y yo quería que esos parlantes me dieran el mismo resultado que me dan los auriculares, y no me lo daban. Entonces seguí viendo qué podía hacer para modificar los parlantes y tardé muchísimos años en darme cuenta de que estaba haciendo todo  mal. Estaba siguiendo la trayectoria de todos los ingenieros de sonido.

MM: Claro, lo nuevo que aportaste vos es un parlante que reproduce una mayor sensación de realidad.

HZ:  Que reproduce en colores. Que prácticamente reproducía los componentes tímbricos de una manera espectacular. Entonces vos poniendo un disco holofónico ibas a tener el efecto holofónico para una audiencia de cien personas sin necesidad de auriculares. Eso era lo que yo estaba tratando de lograr, pero lo que yo no predecía es que los parlantes convencionales también corrompen todo lo que sea música. Cualquier grabación que reproduzcas en un parlante convencional es corrompida. Entonces vos ponés un disco viejo en el parlante holofónico, apagás la luz, y sentís que el artista está ahí. En definitiva, tu percepción sensorial hace que sea indistinguible de la realidad de tener al artista ahí en la habitación. Nosotros en el Teatro Ciego nos basamos en poner música que la gente proponga. Nosotros no ponemos un disco que vos no conocés porque la gente pensaría “qué lindo que suena, ¿qué disco es?” y yo tendría que explicar que no es el disco, es el parlante. Si yo paso un disco que vos reconocés y escuchaste mil veces, vas a entender que no es el disco, te vas a dar cuenta de que hay algo especial en el parlante.

MM: Se te acercó gente muy importante del ámbito de la música. Trabajaste con Pink Floyd, mencionaste a Michael Jackson.

HZ:  Sí, Floyd, Michael Jackson, Stevie Wonder, Lionel Richie, Steve Vai. Acá en Argentina con Marilina Ross, Gustavo Santaolalla y León Gieco. Vos pensá que los artistas en general están un poco sometidos por las discográficas y en realidad no pueden hacer lo que quieran. No es precisamente decisión de ellos. En el caso de Roger Waters, él personalmente hizo un disco y me pagó de su propio bolsillo, sin que la compañía lo supiera.

MM: ¿The Final Cut?

HZ:  No, ese no, fue The Pros and Cons of Hitch Hiking, de Waters solo. Todavía me paga regalías.

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MM: Pero trabajaste en The Final Cut.

HZ:  Sí, y no me pagaron regalías. Fue una especie de extorsión, como diciendo “si querés que Pink Floyd utilice la Holofonía, tiene que ser el primer álbum, no podés hablar con nadie más”. Entonces me cagaron como un año y medio de trabajo. En definitiva, cuando yo salí con el disco The Final Cut de Floyd ya la industria discográfica había arreglad con Dolby. Para mí fue lo peor que me podía haber pasado. Ese año y medio me costó mi carrera.

MM: De todos modos debe ser una encrucijada. La oportunidad de trabajar con Pink Floyd es tentadora.

HZ:  Sí, pero lo que yo debería haber hecho en lugar de hablar con ellos es hablar con la compañía discográfica. Acercarme a la EMI y decirles que la Holofonía era un producto para todos sus artistas, para que la discográfica le ordenara a Pink Floyd que hicieran el disco holofónico, en lugar de que la EMI no me diera pelota y saboteara el disco. Era un disco anti bélico en la época de Thatcher.

MM:  Hasta lo menciona a Galtieri.

HZ:  Sí. Fue un disco muy saboteado, puesto en la lista negra, no vendió nada. Mucha gente ni sabe que hay Holofonía porque se cubrieron bien las espaldas para no promoverlo. Algunos lo pusieron en alguna bibliografía, pero no fue el llamado primer disco holofónico. Mucha gente no lo sabe. Incluso acá sucedió lo mismo con De Ushuaia a la Quiaca. El disco fue muy saboteado por todos. Es más, mucha gente lo tiene y ni sabe que está mi nombre ahí en el disco. No hubo ningún tipo de promoción de que fuera un disco holofónico.

MM:  ¿El desarrollo de la Holofonía lo hiciste pensando en algún sonido o género musical en particular?

HZ:  No, en realidad la inventé para mí mismo. Yo era aficionado al ala delta. Me hice mi primer ala delta a los 19 años. Estaba en la Universidad de Buenos Aires y alguien me vendió los planos, conseguí los tubos de aluminio, las velas y me lo hice a mano. Me fui a Córdoba y me tiré de un cerro. Cuando me fui de Argentina a Italia me hice otro ala delta.

MM: ¿Qué planes tenés a futuro?

HZ:  Para el futuro tengo cinco tecnologías. En lo que hace la visión, descubrí cómo funciona el ojo humano y puedo hacer fotografía indistinguible de la realidad. Puedo sacarte una foto a vos y que veas que en lugar de planos (viste que la tridimensionalidad te da planos, como una foto delante de una foto delante de un telón) hay volumen. Aprendí cómo hay un error matemático en cómo está capturada la información tridimensional en la fotografía tridimensional convencional. Yo puedo enseñarle a la cámara un truco fotográfico para que el cerebro capte no solamente tridimensionalidad sino volumen. Es muy fácil y se pueden armar cámaras y videocámaras con esto ya incorporado y eso es lo que intentaría venderle a los chinos, rusos, etc.

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