ANTES DEL CAOS: LOS EPS (PARTE I)

El EP es un formato infravalorado dentro de la industria musical. El simple funcionó siempre como método de difusión de una canción, del hit, de adelanto de algo; el LP, como elemento consagrador. A mitad de camino queda el Extended Play, disco de una duración menor al Long Play que sirve como demostración de lo que una banda es capaz de hacer, usualmente cerrando un concepto de manera concreta.
El formato siete pulgadas permite almacenar entre cuatro y cinco minutos por lado, mientras que el doce pulgadas (utilizado para los LPs), entre diez y veintidós (dependiendo de las revoluciones por minuto). El EP quedó en un limbo entre ambas cosas, a veces siendo editado en uno u otro formato (incluso en discos de diez pulgadas).

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Pero más allá de los formatos, los EPs muchas veces aparecen porque las bandas no tienen suficiente material para un disco entero pero quieren mostrar lo que hacen. Los EPs suelen quedar olvidados luego del LP, el formato que más singles permite luego editar y amortizar así el consumo. Acá decidimos compartir algunos de los EPs olvidados que más nos gustan y que hacen justicia al sonido de diversos grupos de distintos géneros y épocas.

Mission of Burma es una banda de punk o post punk o como quieran llamarla. Son de Boston y duraron de 1979 a 1983. Su disco “Vs.” fue un éxito underground, pero su primer EP, “Signals, Calls, and Marches”, es una obra maestra. Luego de estas grabaciones el grupo se disolvió y se reagrupó recién dos décadas después.

Antes de convertirse en ese aborto synthpop, los británicos de Human League fueron una banda seria de post punk. Este es su segundo EP, de 1980.

“Fever to Tell” fue un disco mal encasillado en el revival de garage que vendió MTV bajo el nombre de “retro rock”. Yeah Yeah Yeahs viene de otro lado, desde una reinterpretación libre de lo surgido en la No Wave de finales de los setenta de su ciudad, Nueva York. Su primer EP muestra lo que la banda haría en un futuro, desde el hardcore a los sonidos más marcianos. Sin desperdicio, al igual que su primer LP.

Antes de ser los heroes y fundadores del shoegaze, en 1985 los irlandeses de My Bloody Valentine se entusiasmaron con el garage rock y el rockabilly, haciendo algo que suena entre The Cramps y Joy Division. Gran camino que no siguieron, lamentablemente.

Los primeros en usar la palabra “grunge” fueron los neoyorquinos garageros The Fuzztones. En sus discos figuraba que tocaban la “grunge guitar”, para definir su sonido a puro fuzz. Mudhoney siguió en esa línea y fue incluído en ese género extraño de Seattle un par de años después. Es uno de los pocos casos en los que su EP les dio más fama que cualquiera de sus LP. El titulo, “Superfuzz Bigmuff”, es una referencia a los pedales de distorsión fuzz de los sesenta, utilizados por los grupos originales de garage que ellos reivindicaban. Primero se lo llamó grunge, luego garage revival, luego retro rock.


En 1982, dos años antes del mágico “The Days of Wine and Roses” de The Dream Syndicate sacó este primer EP en donde ya desplegaban olas de pop hermoso.

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