EL OTRO LADO OCULTO DE ED WOOD: LOS RELATOS PULP (Y TRES PELÍCULAS COMPLETAS)

Decir que Ed Wood es el peor cineasta de todos los tiempos no es sólo una falacia sino también una injusticia. Sí, hay que aceptar que su cine tiene fallas técnicas y de continuidad, pero como insiste Bela Lugosi en la película de 1953 “Glen or Glenda”, “la historia debe ser contada”, y ahí está su mayor logro, en la necesidad desesperada de narrar, sin importar los medios a su disposición. El crítico cinematográfico J. Hobberman explica en su libro “Underworld USA: El cine Independiente norteamericano” que “la evolución de la forma cinematográfica se ha basado principalmente en errores”. El “mal cine” es necesario desde lo pedagógico, sirve para que el cine futuro sepa qué no hacer. Wood se torna entonces en un educador, y su obra debe ser festejada por su capacidad de ver problemáticas que siguen rasguñando al mundo, principalmente la falta de libertad individual.

A principios de los setenta, tras retirarse del cine, Wood comenzó a ganarse la vida como escritor. Continuó en sus novelas (más de ochenta) y breves relatos el imaginario y temáticas de sus películas pero sin la necesidad de toda la parafernalia que implicaba filmar con pocos recursos.

tapa wood

Editorial Caja Negra recopiló algunos de esos textos perdidos y olvidados en un libro titulado
“La sangre se esparce rápidamente”. Las historias, publicadas en revistas pornográficas de poca monta, atraviesan el universo de los mal llamados géneros menores o marginales: el western, el bélico, el terror, el policial y la ciencia ficción entre otros pero también las vidas de personas comunes en lugares comunes, perdedores que lidian con existencias diminutas al mejor estilo bukowskiano. 

Si algo nos enseñó “Boogie Nights” de Paul Thomas Anderson es que la verdadera revolución sexual no fue en los sesenta con los hippies, sino en los setenta con el auge de la industria del cine porno. Incluso “Garganta profunda”, película fundacional del porno moderno, podría haber sido pensada, escrita e incluso dirigida por el mismísimo Ed Wood.
La gran mayoría de los cuentos se ven vinculados a tabúes sexuales: millonarios homosexuales que no logran encontrar pareja y son chantajeados, empresarios de la fruta que deciden salir del closet y caníbales come-senos que son castrados son algunos de los ejemplos. El propio autor tiene una vida ligada a la búsqueda de la liberación sexual y de la libertad individual en una época en la que eso era todo un riesgo. La leyenda dice que combatió en la Segunda Guerra Mundial con ropa de mujer debajo del uniforme, y era un expreso travesti llamado Shirley, fanático de la angora.

ed wood

Desde la portada, el libro se autoproclama como una compilación de relatos pulp, ese género que surge desde una falencia técnica, el papel hecho de la pulpa, un material tosco y barato que permitía imprimir toneladas de revistas de dudosa calidad también desde su contenido. El libro puede ser leído como una anecdótica compilación de una época perdida y desconocida del cineasta, publicados en este tipo de revistas, pero la realidad es que gran parte de los textos tienen el funcionamiento interno propio de todo buen cuento, aunque algunos pueden resultar apresurados en sus desenlaces (seguramente por cuestiones editoriales respecto a la cantidad de caracteres impuestos por las revistas, pero también quizá como marca autoral, como sucedía en muchas de sus películas). Es así como esta breve antología pasa a tener un rol absolutamente político y social en los que toca temáticas que  siguen tan vigentes como cuando fueron escritos originalmente en inglés. “La sangre se esparce rápidamente”  deja de lado al pulp como sinónimo de “mala literatura”, popular y ansiosamente escrita. Wood da voz a los silenciados.

El libro funciona como un anexo o coda de su obra cinematográfica, en la que exploraba y explotaba ciertas temáticas e ideas, que mas allá de su primera apariencia caricaturesca son duras criticas al silencio impuesto por la conservadora sociedad estadounidense. Es entonces que su obra en totalidad toma un carácter absolutamente radical y contracultural, de resistencia pero sin olvidarse de la necesidad de la historia, de su necesidad de contar, de la necesidad de la ficción.

Como proclama en el inicio de “Glen or Glenda” “El mundo es un lugar extraño para vivir”, y Wood luchó desde todos los frentes por lograr que la extrañeza de su propia vida no fuese vista como una amenaza.

Compartimos a continuación algunas de sus películas más famosas e importantes:

Glen or Glenda (1953)

Bride of the monster (1956)

Plan 9 from Outter space (1959)

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