HOLLYWOOD BABYLON PARTE II: MARLENE DIETRICH

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Un aparte ciertamente llamativo en la vida de Marlene, relacionado a su vez con el romance y con la guerra misma, fue uno relativo a su tórrida aventura amorosa con el galán John Wayne: Existen registros de que el protagonista de clásicos del western y de películas militares, que se convertiría en un símbolo de la rudeza y la masculinidad estadounidense, no solo nunca prestó sus servicios al ejército de su país durante su juventud (lo cual le valió la acusación de ser un draft dodger); sino que al sobrevenir el ataque de los japoneses a Pearl Harbor en 1941, utilizó una vieja lesión en su hombro como perfecta excusa para no enlistarse a defender el honor y los valores patrios.  Más allá de la simple cobardía, el motivo de su evasión al deber americano era nada menos que el miedo a perder la oportunidad de seguir disfrutando de largas noches de pasión junto a Dietrich, cinco años mayor que él  y a quién John describiría luego en sus memorias como “The best lay I’ve ever had”.

Sin embargo, aquella apasionada mujer eventualmente abandonaría a sus amantes, y la seguridad de su camerino y los sets de grabación en suelo californiano para experimentar en primera persona una batalla librada en contra de un ejército proveniente de las mismas latitudes que ella. Lo cual le acarrearía la paradójica consecuencia de ser asiduamente llamada verräterische (traidora) por los tabloides de su tierra natal, y a su vez vitoreada por el pueblo norteamericano.

WAYNE

Lejos de únicamente representar el ideal de la sensualidad para por lo menos tres generaciones, y comportarse como una frágil criatura cada que se apagaba la luz de los reflectores y caminaba fuera del escenario, como sí sucedía en casos como el de la bella Marilyn Monroe; la artista alemana se emancipó de todo aquello que podía quebrarla.

No cabía duda de que sus excepcionales piernas y su profunda mirada habían sido factor determinante en su travesía al estrellato, pero Marlene impugnaba que ser portadora de llamativos atributos físicos fuesen per se el recurso más efectivo para impresionar y ser recordada. En alguna ocasión apuntó al respecto: “Darling, the legs aren’t so beautiful, I just know what to do with them”. Y en cierta medida, sería prudente tomar su palabra: Después de todo, si googleas “Femme Fatale” dentro de la primera página de resultados encontrarás más de una foto suya.

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