EL REVIVALISMO FIFTIE DESDE EL CONTEXTO PUNK (PARTE I)

Breve fragmento de Escucho un mundo nuevo: Diálogos entre el rock británico y estadounidense.

El punk fue popularizado como un supuesto punto de inflexión en el rock, una manera de tomar distancia de las expresiones más radicales y vanguardistas que surgieron durante los sesenta y devolverle el nervio entumecido en tanto ejercicio mental y académico. Lo que proponía en verdad era continuar la arcaica tradición que se había desarrollado en las décadas previas a partir de la apropiación de la música negra, específicamente durante los cincuenta y los sesenta (hasta 1966).

Es decir, el punk rock es una simple manera de llamar a un período en particular de ese rock ‘n’ roll que en un momento fue ensombrecido por subgéneros con una mayor elaboración sonora y musical. ¡El punk siempre estuvo ahí, ya fuese con The Phantom en los cincuenta, con The Sonics, Love, The Velvet Underground, Stooges, MC5, Question Mark & the Mysterians durante los sesenta o con New York Dolls durante inicios de los setenta!

Por eso la idea de revivalismo que apareció durante los setenta de ciertos viejos sonidos puede encontrar una responsabilidad en el punk. Puede pensarse como la postura de diversos grupos que exageraron esa relación con el pasado trayendo ese vínculo hacia su presente de una manera mucho más explícita, por lo que se configura entonces como una nueva entidad que toma distancia del punk rock “tradicional”. Es por eso que me tomé el atrevimiento de colocar a los grupos que reviven el pasado de manera tan mimética en la parte del libro que se dedica al post punk. En definitiva, el revival fue una ramificación del punk rock conformada por grupos que aprovecharon ese contexto para desempolvar el sonido más puro de décadas y géneros previos de una manera casi literal, pero con una actualización actitudinal.

Las enseñanzas de The Cramps y el neo rockabilly

The Cramps fueron de los primeros instigadores en mezclar el rockabilly con el punk. Sus discos son clases de historia del rock estadounidense, en versiones raquíticas y esquizofrénicas en las que recomponen el sonido twang de la guitarra cercana al rockabilly y al surf, sin olvidarse del minimalismo del garage (la inclusión de bajista a la formación fue luego de varios discos). Su guitarrista Kid Congo Powers explica en We Got the Neutron Bomb: “Éramos la única banda que realmente reconfiguraba lo que sucedía entre lo viejo y lo nuevo, todo el camino entre el punk rock de los cincuentas hasta el actual”.

The Cramps logró encontrar la fisura en el punk al subrayar la continuidad orgánica del rock ‘n’ roll y así diferenciarse de bandas como Ramones, que parecían citarlo: cada uno de sus primeros cinco discos incluyó un cover que ratifica la construcción de su sonido (desde “Let’s Dance” de Chris Montez a “Baby, I Love You” de The Ronettes), sin poder olvidar el guiño en “Judy is a Punk” al replicar a Herman’s Hermits y su canción “Henry the VIII” (“Second verse, same as the first”). The Cramps, en cambio, reconfigura el rockabilly desde la réplica casi exacta, solamente que en un nuevo contexto. La banda liderada por Lux Interior y Poison Ivy recupera canciones muertas y les adhiere solamente un poco de maquillaje para revivirlas.

Sus primeras grabaciones fueron producidas por Alex Chilton, de Big Star, para el sello I.R.S. en Estados Unidos e Illegal Records en Gran Bretaña, lo que hizo que la banda obtuviera un gran séquito de devotos en las islas, al ensuciar su sonido de manera exagerada en el híbrido que terminó con el mote de “psychobilly”, donde se mezcla el viejo sonido de los cincuenta con la estética horror punk. Sus principales instigadores fueron The Meteors, quienes reniegan absolutamente de la influencia de The Cramps y se adjudican el término, un grave error hacia la historia. Poison Ivy explica en We Got the Neutron Bomb: “The Cramps no pensaba en este raro subgénero cuando acuñamos el término “psychobilly” en 1976 para describir lo que hacíamos. Para nosotros todo el rockabilly de los cincuenta era psycho […], era una loca y acelerada versión hillbilly boogie del country. No pretendíamos tocar todo súper fuerte y con rítmicas de hardcore punk con todo un look particular, que es lo que se definió como psychobilly en los ochenta. También usábamos la expresión rockabilly voodoo para definir nuestra música”.

Sus letras recorrían el mundo del cine clase B (al igual que el grupo de punk rock The Misfits, de Lodi, New Jersey); también se sumergían al género desde sus atípicas presentaciones en vivo (uno de sus más infames recitales fue para los internos del Hospital Mental de Napa, California. El show fue registrado por Target, un colectivo audiovisual de San Francisco).

Es probable que la muerte de Elvis Presley en agosto de 1977 haya generado algo de nostalgia por el rockabilly, los jopos, el contrabajo y los movimientos de cadera. Levi & the Rockats fue de los primeros combos de neo rockabilly que se dedicaron a replicar el estilo de los cincuenta con una aproximación moderna, pero sin dejar de lado la vestimenta y los clichés hasta un punto caricaturesco. La agrupación británica inspiró a diversos otros, el más afamado de los cuales resultó Stray Cats, que se conformaba como un trío por Brian Setzer en guitarra y voz, Slim Jim Phantom en batería (tocaba de pie, como los viejos bateristas del género) y Lee Rocker en contrabajo. Su camino fue el inverso al de Rockats, que se habían afincado en Los Ángeles; ellos migraron a Inglaterra.

El éxito inmediato dio lugar a que otros actos incluso previos se hicieran de un lugar, como fue el caso de Jets, conformados en 1974 en Inglaterra por los hermanos Cotton. Cuando Bobby heredó una guitarra de su tío y este le enseñó un puñado de acordes que encajaban en canciones como “Blue Suede Shoes”, “All Shook Up” y “Rock Around the Clock” se dio cuenta de que eso era lo suyo.

Tras el fracaso comercial del grupo neoyorquino Tuff Darts, Robert Gordon emprendió un camino en el neo rockabilly que lo legitimó como uno de los mayores referentes del estilo, al punto de revivir la carrera de Link Wray en una inmensa colaboración discográfica. También sumó a Chris Spedding a su proyecto, quien, entre otras grandes aventuras, disparó la carrera de The Vibrators en Inglaterra. La influencia de Gordon llegó hasta la austera Texas, donde Reverend Horton Heat violentó el género en suelo estadounidense a partir de 1985, entregando su primera placa, extrañamente por Sub Pop Records, cinco años más tarde.

No hay que olvidar a Alan Vega, padre de casi cualquier expresión posterior al rock progresivo, que en sus trabajos solistas volcó por su amor al rockabilly con mayor entusiasmo aun que en su dúo Suicide. Luego de un primer disco prácticamente en solitario, Vega se armó de una banda con miembros de The Magic Tramps y entregó inigualables versiones de “Be Bop A Lula” e incluso de temas de su dúo. No le atemorizó encerrarse con Al Jourgensen de Ministry o Alex Chilton de Big Star. Su apertura musical le permitió decorar al rockabilly de modos laterales e ingeniosos, lo que lo define inequívocamente como uno de los pilares y padres del punk.

 

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