ENTREVISTA A RICHARD HELL

Hay ciertos personajes que en su época no son valorados pero años después (a veces muchos, a veces pocos) son revaluados y puestos nuevamente en estima como elementos fundacionales de diversas estéticas. La breve carrera de Richard Hell dejó un gran trazo en la línea de tiempo del rock n roll y fue por lo tanto, uno de esos casos.

Su primer grupo se llamó The Neon Boys, fundado junto a su compañero de trabajo, el guitarrista Thomas Miller (Tom Verlaine) y baterista Billy Ficca. Esta encarnación musical fue de los primeros grupos en retomar la tradición de los Nuggets, compilación hecha en 1972 por el periodista Lenny Kaye (que pasaría a ser parte de la banda de Patti Smith) para el sello Elektra, en el que recupera agrupaciones de que van desde 1964 a 1968 con un sonido caótico y desbocado, que pasaría a conocerse como garage rock.

El grupo cambió su nombre a Television y sumaron al guitarrista Richard Lloyd. Con esta nueva versión comenzaron a presentarse en un antro del Bowery de Nueva York conocido como CBGB´s, donde pronto grupos de lo más disímil conformarían las bases del llamado punk rock.

Hell fue desechado de la banda por su interés en un rock más incisivo, mientras que el resto de los miembros preferían volcarse a un sonido más prolijo, con un aura- en estudio- más británica y estilizada.

El siguiente paso de Hell fue unirse a su héroe Johnny Thunders, guitarrista de New York Dolls- banda que tomó junto a Tom Verlaine como inspiración- para conformar un combo de rock n roll directo conocido como The Heartbreakers.

Los egos hicieron que también fuese borrado de este proyecto al poco tiempo, lo que lo obligó a encarar su propia banda, The Voidoids, junto al guitarrista Ivan Julian, su compañero de trabajo en una librería, el indefinible Robert Quine y el baterista de Wayne County, Marc Bell, antes de pasar a ser conocido como Marky Ramone.

Esta formación grabó Blank Generation, uno de los discos más decisivos del rock y del punk, probablemente solo debajo de White Light White Heat de The Velvet Underground o de alguno de los de The Stooges.

Hell entrega canciones de una alta carga poética y canta con un dramatismo único, mientras que los guitarristas se baten a duelo en riffs y solos terriblemente incómodos y disonantes pero que no pierden la debida carga de blues. Blank Generation se convierte así en una obra fundamental para comprender el punk más básico pero también las sonoridades posteriores, como el No Wave entre otras expresiones.

Su siguiente trabajo salió cinco años después, cuando el punk y el new wave se habían convertido en otra cosa. El álbum se llamó Destiny Street y presentó a un nuevo equipo, manteniendo solo a Hell en voz y bajo y a Quine. El disco, con una propuesta diferente, se aproxima hacia algo más pop.

Desgastado y descreído de la industria musical, Richard Hell se dedicó a escribir, desde artículos a novelas. Hell quedará siempre endiosado como uno de los fundadores del punk rock, por su visión musical y estética, fue de los primeros en utilizar ropas rasgadas y sostenidas por alfileres de gancho: junto a una lectura más salvaje de NY Dolls, Malcom McLaren trasladó todo eso a Sex Pistols.

Comparto una breve entrevista realizada a Richard Hell como fuente para mi libro “Escucho un mundo nuevo: diálogos entre el rock británico y estadounidense”, que saldrá el año que viene por Dobra Robota Editora.

Robert Quine, tu guitarrista, estuvo muy involucrado con el movimiento No Wave, al producir algunos de los discos más icónicos. ¿Cual era tu relación con ese tipo de música y que pensabas al respecto?

Sé que a Quine le gustaba mucho Lydia (Lunch) y Arto (Lindsay) y bandas como DNA. Aceptó trabajar con ellos cuando lo invitaron. Fueron las primeras personas en el CBGB´s, aparte de Lester Bangs y algunos otros, que apreciaron a Bob. Las bandas más tradicionales de “punk”/pop/rock del club eran menos conscientes de las sutilezas de Bob. La gente del No Wave lo admiraba y gustaba de su compañía. Vi buenos conciertos de Mars y de Bush Tetras pero sobre todo cuando estaban apareciendo las bandas que mencionás yo apenas salía.

Esos grupos le deben mucho a Blank Generation ¿Coincidís?
Al álbum querés decir. No podría decirlo pero posiblemente. Nuestras canciones tenían rítmicas imprecisas, una sensación de retazos y cantos fuera de escala.

Siempre me interesó todo lo que rodeaba a los grupos de rock pero que tuvo una relevancia histórica, como los fotógrafos y periodistas. ¿En ese entonces te importaba lo que gente como Picarella o Christgau decía sobre vos?
Me interesaba cómo reaccionaban las personas frente a lo que hacíamos porque como apenas sabía hacer lo que estaba haciendo, me daba curiosidad sobre cómo lo recibían, si su percepción tenía alguna relación sobre lo que yo pensaba. Leía lo que la gente escribía.

¿Cómo se inició tu relación con Roberta Bayley y Julia Gorton? Ellas tomaron algunas de mis fotos favoritas de aquellos años.
Apenas conozco a Julia Gorton. No podría haber reconocido su nombre hasta que comenzó a promocionar activamente sus fotografías en los últimos cinco o diez años. Terminé teniendo cierto contacto por email con ella este año, parece agradable y buena. A Roberta, por otro lado, la conocí a sus vente cuando apenas llegó a Nueva York en 1974, antes siquiera de que hubiese tomado fotos a alguna banda de NYC, incluso salimos un tiempo en ese entonces. De hecho, su primera foto profesional de banda en Nueva York fue hecha como un favor a mí; fue una sesión en blanco y negro para The Heartbreakers, donde tuvimos que usar syrup de chocolate, como solían hacer en Hollywood, para simular heridas de bala en nuestras remeras.

Nunca dejaste de escribir, pero ¿Qué pasó con tu carrera actoral?
Siempre me arrepentí de aceptar papeles en películas. Lo hice solamente por el dinero. No soy apto para actuar— me siento muy inhibido y consciente de estar frente a la cámara.

¿Cómo fue que parte de tu archivo personal fue comprado por la Biblioteca de Nueva York?
Bueno, hace algunos años, a fin de los noventa, apareció un tipo que me contactaba cada vez que publicaba algo nuevo y me preguntaba de comprar una copia. Lo conocí un poco así que lo dejé venir a mi departamento donde le entregaría las copias de esas cosas. Luego de un tiempo entendí que lo estaba haciendo porque estaba donando el material a la “Downtown Collection” de la NYU. Así que me di cuenta de que había un interés en mi obra en la Universidad. Eventualmente me contacté con el director de la Biblioteca, un tipo fantástico llamado Marvin Taylor, y me dijo que si quería juntar los papeles que había guardado (manuscritos, clippings, cuadernos de notas, fotos de mis bandas y de mi, etc.), el probablemente estaría interesado en comprarlos. Así que hice eso, me hizo una oferta y acepté. Esto fue en 2003.

Hace nueve años publicaste The Voidoid, tu legendaria novela, en una edición rústica; pero también tenés novelas publicadas en formatos más “tradicionales”. ¿Cómo decidís que obra va a cada editorial?
Bueno, sé que The Voidoid era demasiado excéntrica para ir a una editorial grande. Su audiencia sería muy pequeña. Está muy claro cuales de mis escritos tiene potencial para ventas masivas y cuales son más especializados. Los que podrían interesar a grandes editoriales son manejados por mi agente literario, el resto decido yo como publicarlo, ya sea en una editorial independiente o directamente haciéndolo yo.

Dejaste de tocar a inicios de los ochenta ¿Por qué aceptaste ser parte de Dim Stars?
Originalmente solo íbamos a hacer un single. Thurston quería hacer dos covers de canciones que le gustaban de bandas bastante oscuras de garage/punk de fines de los setenta y mediados de los ochenta: “Christian Rat Attack” de Stickmen with rayguns y “The Plug” de Unnatural Axe. El quería que yo cantara y que tocase el bajo en la banda, que se llamaría Dim Stars. Yo me había retirado de la música, eso fue principalmente porque no podía tolerar la vida de un músico, especialmente la obligación de estar constantemente de gira. Desde el principio todos aceptamos que Dim Stars solamente haría esas grabaciones y se separaría. El single creció a cuatro canciones lanzadas en tres siete pulgadas, incluyendo una canción que hicimos en el estudio. Disfruté tanto de esto (exceptuando por mi vieja canción “You Gotta Lose” que fue zapada bobamente y que Thurston sumó al lanzamiento), que le pregunté a la banda si quería grabar un disco entero en ese modo relajado; y aceptaron pero siempre se entendió que no saldríamos de gira o que no permitiríamos ningún tipo de carrera para el grupo, nos dispersamos luego del lanzamiento del disco.

Más allá del mal gusto que te dejó la industria ¿Tenés interés en hacer música o es algo que quedó absolutamente atrás?
Sé que es mejor no hacer garantías sobre el futuro, pero no puedo imaginarme haciendo algo significativo en la música nuevamente. En 2009 entré a un estudio para crear Destiny Street Repaired, y canté todas las canciones del disco y toqué un poco el bajo, y fue aliviador encontrar que mi voz pudo con la tarea, pero de todas maneras, se necesitaron algunos ajustes para cantar las canciones, y mi vos definitivamente perdió fuerza, resistencia y flexibilidad. Ahora han pasado diez años y sería más difícil. Además no puedo imaginar los términos sobre qué sería aceptable. Lleva tiempo y dinero ensayar canciones y grabarlas, y luego, con todo digital, no podés ganar mucho de las ventas. Y definitivamente no me gustaría subir nuevamente a un escenario.

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