EL ROCK PESADO (PARTE I): LOS INICIOS ESTADOUNIDENSES

(Fragmento de “Escucho un mundo nuevo: diálogos entre el rock británico y estadounidense”, a publicarse por Dobra Robota).

Una de las tantas posibilidades que presentaba la psicodelia la había fundado Jimi Hendrix, al incorporar el blues eléctrico en el lenguaje hostil del rock n roll, mezcla que sumada al uso de pedales de efecto y su estrepitoso modo de tocar sentaron un precedente sobre las posibilidades del instrumento y del género. Cream fue su contraparte inglesa, país donde justamente Hendrix cimentó sus primeros pasos y seguidores, lo que demuestra que el estilo tuvo incidencia en ambos continentes con aproximaciones distintas. Hubo una búsqueda de reacomodar una vez más las ideas del blues pero con una perspectiva más densa y cargada de riffs. Tanto Hendrix como Cream plantaron el arquetipo de su formación: el hard rock prescinde en la mayoría de los casos de guitarra rítmica, volcando sobre el músico encargado del instrumento un doble rol, por lo que se exige una sólida base rítmica. Es donde aparece la figura del guitar hero, músico multifacético, que puede llevar adelante tanto la canción como los solos.

 

Blue Cheer fue probablemente la primera agrupación de renombre surgida en esta variante musical. Conformados en Boston, Massachusetts en 1967 pero radicados en San Francisco, tomaron su nombre de un tipo particular de ácido lisérgico, lo que denota que además de riffs cargados de distorsión y climas pesados había una cuota de psicodelia en su propuesta, condensada en su primera obra de estudio lanzada a mediados de enero de 1968 y titulada Vincebus Ereptum. Aquel disco se considera como uno de los pilares del heavy metal, termino primero acuñado por el escritor William Burroughs en su novela The Soft Machine, y utilizado como género musical supuestamente por el eterno inventor de términos Lester Bangs para definir el sonido de The Yardbirds, aunque luego la etiqueta tomaría otra aproximación. Lo interesante de esto es cómo Burroughs funciona como influencia tanto para el rock progresivo como para el heavy metal, lo que plantea la posibilidad de que la convivencia de estos estilos no era tan distante como se puede creer.

La popularidad de Vincebus Ereptum se debió al cover extremo de Summertime Blues de Eddie Cochran que tiene fuertes arreglos de guitarra que dialogan directamente con Hendrix, en un inicio que parece Foxey Lady. Los homenajes continúan con nada más que Rock Me Baby de B.B. King donde su guitarrista Leigh Stephens expone su tendencia más blusera. El resto de la placa se desenvuelve en esa dirección, la de un blues saturado y aguerrido y sin licencias ni sonrisas. Su actitud agresiva no quedaba solo en lo musical, su manager era un ex miembro de los Hells Angels.

Iron Butterfly había surgido en 1966 pero a los pocos días del lanzamiento de Vincebus Ereptum entregaron su primer álbum titulado nada más y nada menos que Heavy, indiscutidamente ponen sobre la mesa el primer signo de todo el género musical. En comparación con Blue Cheer y bajo los parámetros actuales algunas de las canciones pueden resultar algo inocentes y fuera de los dogmatismos del hard rock o heavy metal pero el disco no contiene la ingenuidad musical de los grupos plenamente psicodélicos, aunque la dramática forma de cantar de Doug Ingle recuerda en partes iguales a Arthur Lee y a Sean Boniwell.

Su última canción, la instrumental Iron Butterfly Theme afirmaba lo que la banda entregaría a mitad de año, su obra más recordada, In-a-Gadda-Da-Vida. El lado A tiene momentos densos en los que el teclado toma mayor protagonismo, pero otros son algo erráticos, mientras que el lado B presenta un solo track, homónimo al título del álbum.  In-a-Gadda-Da-Vida se convirtió en un éxito desmesurado y sin precedentes para una canción de diecisiete extenuantes minutos (aunque su versión radial no superaba los tres). El tema es liderado por el teclado y se vuelca en una espaciosa improvisación donde la guitarra de a momentos toma las riendas para dejar lugar incluso a un desarrollado solo de batería.

La extrema longitud de la canción se sostiene en uno de los peores gestos del rock progresivo. Sin embargo Iron Butterfly no habían sido los primeros estadounidenses en utilizar todo un lado del vinilo para una sola canción, en 1966 el lado B de Da Capo estaba conformado por Revelation, al igual que The Seeds había hecho con Up In her Room en A Web of Sound. Pero a diferencia de estos casos, In-A-Gadda-Da-Vida llegó a vender varios millones de ejemplares.

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